Marca de producto
Nombre, logotipo y sistema visual que funcionen a la vez en una etiqueta de cuatro centímetros, en un estand de feria y en una ficha de tienda online.
Un queso, un aceite o un ibérico de primera no pueden ir con una etiqueta de plantilla. Diseñamos la marca y el envase de productores extremeños para que se vendan solos en la tienda gourmet, en la feria y en internet, y nos ocupamos de que lleguen impresos y bien a la estantería.
Nombre, logotipo y sistema visual que funcionen a la vez en una etiqueta de cuatro centímetros, en un estand de feria y en una ficha de tienda online.
Diseño a partir del material real (papel, adhesivo para frío o humedad, botella, tarro, estuche) y de su troquel, con sitio desde el principio para la información obligatoria.
Un sistema para toda la gama: cada curación, variedad o tamaño se distingue al momento y añadir una referencia nueva no obliga a rediseñar.
Renders del envase para la web y los distribuidores, catálogo, cartelería de punto de venta y lotes o estuches de Navidad.
Queserías, industrias del ibérico, almazaras, bodegas y productores de miel, pimentón o conservas de Cáceres y Badajoz que venden en tienda gourmet, en ferias o por internet y cuya etiqueta se ha quedado por debajo del producto. También para quien lanza una referencia nueva o prepara su campaña de Navidad.
Se diseña contando desde el primer boceto con la información obligatoria del Reglamento (UE) 1169/2011 —denominación, ingredientes con los alérgenos destacados, cantidad neta, fecha, lote, operador— y con su tamaño mínimo de letra, para que no haya que apretarla al final. Si el producto lleva DOP, IGP o la norma de calidad del ibérico, se usan sus logotipos y reglas desde el principio. El contenido legal (ingredientes, valores nutricionales, menciones) lo valida quien elabora el producto o su responsable de calidad; nuestro trabajo es que todo quepa, se lea y quede bien.
No. Se diseña un sistema: una estructura común y lo que cambia entre referencias (curación, sabor, variedad, tamaño) resuelto con color, tipografía o ilustración. La primera etiqueta lleva el trabajo de fondo; cada referencia nueva cuesta mucho menos y la gama se reconoce de un vistazo en el lineal.
Sí. Se preparan los artes finales con el troquel de la imprenta, se piden pruebas de color y se comprueba la etiqueta puesta en el envase real: en un tarro, una botella o una pieza envasada al vacío, los colores y los tamaños no se ven igual que en pantalla.
Sí: se hacen renders del envase con la etiqueta puesta, que sirven para la tienda online, las fichas de distribuidores y las redes mientras se imprime. Son imágenes generadas por ordenador y se indican como tales cuando se publican.
Un lote, un estuche o una etiqueta especial de Navidad conviene empezarlos en septiembre u octubre: hay que diseñar, aprobar e imprimir, y las imprentas de etiquetas y estuches van saturadas en noviembre. Si es más tarde, se mira el calendario de la imprenta antes de comprometer una fecha.
Con presupuesto cerrado por escrito antes de empezar, según el número de referencias y si hay que crear la marca o partir de una existente. Se paga la mitad al empezar y la otra mitad al entregar los archivos finales.